La zona que actualmente comprende el Condado de Los Angeles fue explorada inicialmente por europeos en 1769, año en que Gaspar de Portolá y un grupo de misioneros acamparon en lo que es hoy la ribera del río de Los Angeles. Uno de los integrantes de la expedición, Fray Juan Crespí, sugirió dar al lugar el nombre de “Nuestra Señora de Los Angeles de la Porciúncula”.
En septiembre de 1771, Fray Junípero Serra y un grupo de españoles fundaron la Misión de San Gabriel, que serviría como centro de la primera “comunidad”, en una zona habitada por pequeñas tribus de indios gabrielinos. Diez años después, los Pobladores, un grupo de 11 familias traídas de México por el Capitán Rivera y Moncada, se trasladaron desde la Misión de San Gabriel a un enclave escogido por Felipe de Neve, gobernador de la Alta California, para fundar allí un nuevo poblado. El asentamiento fue bautizado con el nombre de El Pueblo de la Reina de Los Angeles. En sus comienzos, el poblado estaba constituido por un pequeño conjunto aislado de casas de adobe y calles trazadas al azar en el desierto, y su principal producción era la de cereales. Con el tiempo, la zona pasó a conocerse con el nombre de Ciudad de Los Angeles.
En septiembre de 1797, los monjes franciscanos fundaron la Misión de San Fernando Rey de España, en la zona norte del Valle de San Fernando.
A pesar de que el gobierno español había prohibido el comercio con barcos extranjeros, a comienzos del siglo XIX empiezan a arribar embarcaciones estadounidenses, y el primer habitante angloparlante se instaló en la región en 1818. Fue un carpintero llamado Joseph Chapman quien ayudó a construir la iglesia que daba a la plaza central de la población y que aún se mantienen en pie. California estuvo regida por España hasta 1822, año en el que México asumió la jurisdicción. A consecuencia de ello se intensificó el comercio con los Estados Unidos. Las aguas de la costa de California revestían importancia por la pesca de ballenas y focas, siendo numerosos los barcos mercantes que atracaban en el puerto cercano de San Pedro con la intención de comprar pieles de ganado y sebo. Para la década de 1840, Los Angeles se había convertido en la mayor ciudad del Sur de California.
Después de dos años de hostilidades con México, iniciadas en 1846, EE.UU. tomó el control de la región. El Tratado de Cahuenga, firmado en 1847, puso fin a la guerra en California, seguido en 1848 por el Tratado de Guadalupe Hidalgo por el que Los Angeles y el resto de California se convirtieron en territorio de los Estados Unidos.
LA FIEBRE DEL ORO Y LOS AÑOS DE PROSPERIDAD
La anexión de California y el descubrimiento de oro trajeron a miles de aventureros e inmigrantes al Oeste con el sueño de hacerse ricos rápidamente. A diferencia de la creencia popular, la fiebre del oro de California se inició en las colinas situadas al suroeste de Antelope Valley en 1842, año en que Francisco López, habiéndose detenido a comer mientras trataba de dar alcance a reses desperdigadas, arrancó unas cebollas silvestres y encontró hojuelas de oro adheridas a sus raíces. El cañón recibió el nombre de Placeritas y en la actualidad se conoce como Placerita Canyon. Los buscadores de oro pronto afluyeron al cañón y se llevaron de la región el equivalente a $100,000 en oro, antes de trasladarse hacia el norte tras el descubrimiento de las grandes minas de oro de Sutter’s Hill en 1848. El posterior hallazgo de oro en las montañas situadas al norte de Los Angeles produjo un auge para el mercado de la carne de res, y muchos buscadores se establecieron en la zona al concluir la fiebre del oro. La minería cambió profundamente la historia de la región, dado que los buscadores de oro se asentaron de modo permanente en Antelope Valley durante las décadas de 1850 y 1860. La zona se expandió aún más durante la Guerra Civil (1860-1865), gracias a la extracción de oro, plata y cobre en la región de Soledad Canyon y a la ampliación de Fremont's Pass realizada con el fin de facilitar y agilizar el transporte de minerales.
Finalizada la Guerra Civil, se produjo una gran inmigración a la zona de Los Angeles. Fueron varios los extensos ranchos mexicanos que se dividieron en pequeñas granjas agrícolas, con la consecuente aparición de lugares como Compton, Downey, Norwalk, San Fernando, Santa Mónica y Pasadena.
A lo largo de su historia, las dimensiones del condado han variado profundamente. Originalmente comprendía 4,340 millas cuadradas a lo largo de la costa, desde Santa Bárbara a San Diego, aunque más tarde aumentó a 34,520 millas cuadradas, expandiéndose en dirección este hasta llegar al río Colorado. Hoy en día posee una extensión de 4,084 millas cuadradas, dimensiones ligeramente inferiores a las de su tamaño original. El condado fue dividido en tres ocasiones: el Condado de Kern recibió una parte considerable en 1851; el Condado de San Bernardino se separó en 1853 y el Condado de Orange se fundó en 1889.
INCORPORACIÓN
La fundación del Condado de Los Angeles tuvo lugar el 18 de febrero de 1850, siendo uno de los 27 condados originales, varios meses antes de que California fuera admitida en la Unión. El 1º de abril de 1850 los habitantes del Condado de Los Angeles hicieron valer su recién adquirido derecho a la autodeterminación y eligieron como su primera entidad de gobierno una Corte de Sesiones constituida por tres personas. En esta elección se emitieron un total de 377 votos. En 1852 la Legislatura disolvió la Corte de Sesiones y creó una Junta de Supervisores compuesta por cinco miembros. En 1913 los ciudadanos del Condado de Los Angeles aprobaron una constitución recomendada por una junta de propietarios que otorgó al condado mayor libertad para gobernarse a sí mismo dentro del marco de las leyes del estado.
Poco tiempo después, Los Angeles, que había sido designada “sede” oficial del gobierno del condado, se constituyó en ciudad. Su reputación era la de ser una de las ciudades más duras del Oeste. Los asesinatos tenían una incidencia casi diaria y, con frecuencia, grupos de vigilantes colgaban en la horca a presuntos delincuentes. La criminalidad alcanzó su momento crítico en 1871, año en el que un inmigrante chino mató accidentalmente a un hombre blanco y una multitud airada irrumpió en el barrio chino, asesinando a 16 personas. Tras ello, las autoridades y los ciudadanos preocupados iniciaron una exitosa campaña para someter a la ciudad a la ley y al orden.
INMIGRANTES
Los Angeles y sus territorios circundantes florecieron gracias a los inmigrantes. El poblado de Los Angeles fue casi desde sus comienzos un lugar bastante cosmopolita. Para la década de 1850 se contaban entre sus pobladores a ingleses, franceses, vascos, españoles, mexicanos y alemanes, y para la década de 1870 vivían también en la ciudad unos doscientos chinos. A finales del siglo XIX y comienzos del XX, la inmigración extranjera al Condado de Los Angeles varió, aunque se mantuvo constante. Los nuevos inmigrantes llegaban de Europa, Asia, América Central y América del Sur. Para la década de 1930 se habían establecido en varios puntos del condado comunidades étnicas bien diferenciadas de japoneses, chinos, rusos y judíos de Europa del Este.
Cuando la Ley de Inmigración de 1965 abrió la puerta a nuevos inmigrantes, se produjeron cambios drásticos en la zona. Según cifras del censo estadounidense, para el año 2000 el 36.2% de los residentes del Condado de Los Angeles había nacido en el extranjero, más del triple que el porcentaje de 1970 (11.3%). El censo del año 2000 indicó que vivían en el condado 4.2 millones de personas de origen latino/hispano, cifra sólo superada por la Ciudad de México. Según una encuesta llevada a cabo por el Distrito Escolar Unificado de Los Angeles, en el año 2000 estaban representados entre los niños de edad escolar más de 130 idiomas diferentes. Asimismo, para el 2000, Los Angeles se había convertido en el principal punto de entrada de inmigrantes del país, sustituyendo a la ciudad de Nueva York.
FERROCARRILES Y CRECIMIENTO
La llegada del ferrocarril produjo un profundo efecto. Southern Pacific finalizó su ruta a Los Angeles en 1880, seguida por Santa Fe Railroad seis años después. Con una enorme inversión en sus nuevas líneas ferroviarias de costa a costa y teniendo grandes terrenos de su propiedad en Los Angeles, las compañías ferroviarias establecieron un plan de expansión a largo plazo. Se dio inicio a la industria de los cítricos del Sur de California. Se promocionó el turismo y la construcción de ciudades para atraer inversionistas, incrementar el valor de las propiedades inmobiliarias y aumentar el valor de las mercancías transportadas por tren.
A finales de la década de 1860 tuvo lugar una gran explosión demográfica, gracias a la popularidad del eslogan “Vaya al Oeste”. Miles de turistas y especuladores inmobiliarios se desplazaron apresuradamente al Condado de Los Angeles. Se compraron, vendieron e intercambiaron terrenos y, casi de modo instantáneo, se creó una industria de agentes de bienes raíces que efectuaron transacciones inmobiliarias de un valor superior al valor que había tenido todo el condado tan solo unos años atrás. El auge no fue más que un frenesí especulativo que se vino abajo abruptamente en 1889. Muchos propietarios de tierras se fueron a la quiebra. Cantidades inmensas de personas –a veces hasta 3,000 en un solo día– abandonaron la zona de Los Angeles. Esta deserción impulsó la creación de la Cámara de Comercio, la cual inició una campaña publicitaria a nivel mundial con el fin de atraer a nuevos residentes. No obstante, el condado en su conjunto se benefició. El gran desarrollo experimentado había hecho posible la creación de varios distritos de irrigación a nivel local, así como numerosas mejoras urbanas. Además, la población de Los Angeles había pasado de unos 11,000 habitantes en 1880 a alrededor de 60,000 en 1890.
EL ORO NEGRO
En 1850 se descubrió en Pico Canyon, cerca de San Fernando, el primer yacimiento de petróleo de California adecuado para la venta. No obstante, el verdadero auge no dio comienzo hasta la década de 1890, con el descubrimiento de petróleo por parte de Edward L. Doheny en la Calle Segunda y el Boulevard Glendale, en el centro de Los Angeles. El hallazgo provocó una “segunda fiebre del oro negro” que se prolongó durante varios años. Los Angeles se convirtió en centro de producción de petróleo a comienzos del siglo XX. Para 1897, la zona contaba con 500 torres de perforación y, en 1910, el área situada en las inmediaciones del Boulevard Santa Mónica y la Avenida Vermont era una caótica zona de viviendas improvisadas creada a expensas del petróleo. Las actividades de perforación del condado alcanzaron su máximo nivel en los años veinte, con el descubrimiento de importantes yacimientos en Whittier, Montebello, Compton, Torrance e Inglewood. Los mayores hallazgos se produjeron en Huntington Beach en 1920, y en Santa Fe Springs y Signal Hill en 1921. Estos tres enormes yacimientos desequilibraron los precios del petróleo a nivel nacional e inundaron las instalaciones de almacenamiento ya existentes. Al llegar el siglo XX, funcionaban en Los Angeles casi 1,500 pozos petroleros. La producción de petróleo ha continuado hasta el presente en toda la cuenca de Los Angeles; entre 1952 y 1988 unos 1,000 pozos extraían 375 millones de barriles de petróleo desde estas torres de perforación.
AGRICULTURA
A comienzos del siglo XX la agricultura pasó a formar parte importante de la economía de la región. El crecimiento de la Ciudad de Los Angeles hizo necesaria la anexión del extenso Valle de San Fernando. Durante casi medio siglo, desde la fundación de San Fernando en 1874 hasta la década de 1920, se consideraba a esta comunidad una “gema agrícola” incrustada en el Valle de San Fernando. Gracias a un suministro de agua abundante y fiable, un clima de valle costero y la elevación de la comunidad, situada a 1,100 pies de altitud –junto con unas 12 pulgadas de lluvia al año–, las condiciones resultaban ideales para los cultivos agrícolas.
La ganadería era una actividad común cuando los misioneros llegaron a la zona a finales del siglo XVIII pero, durante los siguientes cien años, el paisaje se vio salpicado de campos de trigo y árboles frutales, cuyo crecimiento contó asimismo con la asistencia de los sistemas de riego instalados durante la época de auge de la misión. Para la década de 1920, el cultivo de fruta, en especial el de cítricos, constituía la mayor industria de San Fernando. El precio de la tierra para campos de naranjas y limones llegó a alcanzar los $5,000 por acre –ocho veces más que el costo de otras tierras–, y la ciudad disponía al menos de cuatro plantas empacadoras que arrojaban un volumen anual de casi 500 vagones ferroviarios de naranjas y limones.
Las aceitunas fueron otro de los cultivos que prosperaron en este clima similar al mediterráneo, y la explotación aceitunera de 2,000 acres de extensión situada en Sylmar –por aquel entonces la más grande del mundo– producía 50,000 galones de aceite de oliva y 200,000 galones de aceitunas maduras. También cabe mencionar, entre los demás cultivos del condado, la alfalfa, chabacanos, espárragos, cebada, heno, frijoles, remolacha, repollo, cítricos, maíz, lechuga, melones, duraznos, papas, calabazas, calabacines, tomates y nueces. La zona también contaba con excelentes granjas de productos lácteos, incluido el mayor número de vacas Guernsey en la década de 1920. La producción agrícola propició la aparición de otras industrias, tales como las compañías conserveras, la asociación de cultivadores de frutas y las de mermeladas de frutas. Tras la segunda Guerra Mundial, muchos de los terrenos agrícolas fueron urbanizados.
PUERTOS Y COMERCIO
El puerto de San Pedro entró en funcionamiento a finales de la década de 1840 y se convirtió en el principal puerto comercial del condado. El primer barco de vapor que atracó en San Pedro fue el Goldhunter, en 1849. La construcción de una línea ferroviaria desde Los Angeles hasta el puerto, en 1869, dio nuevo ímpetu al desarrollo de los recursos agrícolas del condado. Luego en 1911 se estableció el puerto de Long Beach, al que se incorporó el puerto de San Pedro para conceder a Los Angeles un puesto aventajado en el comercio internacional.
CINE Y TELEVISIÓN
En 1853 solamente se erigía una choza de adobe en el lugar que más adelante se convertiría en Hollywood. El primer estudio cinematográfico en establecerse en Hollywood fue la compañía Nestor Film, fundada en 1911 por Al Christie para David Horsley en un viejo edificio situado en la esquina sureste del Boulevard Sunset y la Calle Gower. Para 1930 la industria cinematográfica estaba en pleno desarrollo. El buen tiempo del condado y sus pintorescos paisajes se prestaban a la producción tanto de películas mudas como sonoras.
La llegada de la televisión, en los años cincuenta, propició la creación de numerosas emisoras televisivas. El número de espectadores de cine se redujo a la mitad durante este período debido a que el público prefería quedarse en casa para disfrutar del nuevo invento en sus propias salas de estar. La producción de Hollywood en los años treinta había sido de un promedio anual de 750 largometrajes; en los años cincuenta su número se redujo a 300 y la tendencia prosiguió, a pesar de los esfuerzos por recuperar al público perdido mediante la instalación de nuevos sistemas de sonido estereofónico, la construcción de pantallas más anchas y el empleo de técnicas visuales nuevas, tales como el 3-D. Para comienzos de los 70, el cine y la televisión se habían interrelacionado, incursionándose ambos medios en el terreno del otro. Hoy en día, los dos medios han encontrado su propio hueco. El cine de Hollywood ha mantenido su posición de rey de la industria del espectáculo, mientras que la televisión se ha convertido en la más importante difusora de cultura popular. Los Angeles sigue marcando la pauta en lo que se refiere a la creación visual en los Estados Unidos.
Grandes conglomerados manufactureros comenzaron a abrir fábricas durante ese período, y la necesidad de contar con viviendas creó grandes áreas de barrios suburbanos, así como el comienzo del masivo sistema de autopistas de la zona. La Depresión y la sequía que sufrieron los estados centrales del país durante los años 30 hicieron que miles de personas se desplazaran a California en busca de trabajo.
PROYECTOS DE OBRAS PÚBLICAS
Con el fin de sostener el crecimiento en el futuro, el condado necesitaba contar con un suministro de agua fiable. Las únicas aguas locales en Los Angeles eran las del intermitente río de Los Angeles y las subterráneas, reabastecidas por las mínimas precipitaciones pluviales de la zona. Estas inquietudes válidas acerca del suministro de agua fueron explotadas con el fin de conseguir que se respaldara una gran iniciativa técnica y legal para traer más agua a la ciudad y permitir un mayor desarrollo. A unas 250 millas al noreste de Los Angeles, en el condado de Inyo, próximo a la frontera con Nevada, se encontraba una estrecha región desértica conocida como Owens Valley, por la cual fluía el río Owens, una corriente permanente de agua dulce alimentada por la nieve derretida de las montañas orientales de Sierra Nevada.
Entre 1899 y 1903, Harrison Gray Otis, fundador del periódico Los Angeles Times, y su sucesor y yerno, Harry Chandler, lograron con éxito comprar terrenos a bajo precio situados en la periferia norte de Los Angeles, en el Valle de San Fernando. Al mismo tiempo, se procuraron la ayuda de William Mulholland, ingeniero jefe del Departamento de Agua de Los Angeles, y de J.B. Lippencott, miembro del Servicio de Recuperación de Aguas de los Estados Unidos. Lippencott llevó a cabo sondeos de aguas en Owens Valley para el Servicio de Recuperación de Aguas mientras era remunerado en secreto por la Ciudad de Los Angeles. Éste logró persuadir a los agricultores de Owens Valley y a las compañías mutuas de agua para que unieran sus intereses y cedieran los derechos de agua sobre 200,000 acres de tierra a Fred Eden, agente de Lippencott y ex alcalde de Los Angeles. Eden, seguidamente, renunció a su puesto en el Servicio de Recuperación de Aguas, aceptó empleo en el Departamento de Agua de Los Angeles como asistente de Mulholland e hizo entrega a la ciudad de los mapas, sondeos de campo y mediciones del río Owens. Esos estudios fueron la base del diseño del acueducto más largo del mundo.
Para julio de 1905, el periódico L.A. Times de Chandler empezó a advertir a los votantes de Los Angeles de que el condado se vería pronto sin agua a menos de que votaran a favor de la aprobación de bonos para financiar la construcción del acueducto. Se crearon condiciones artificiales de sequía, desviando el agua hacia el alcantarillado con el fin de reducir el suministro almacenado en las represas y se prohibió a los residentes que regaran sus céspedes y jardines. El día de la votación los habitantes de Los Angeles aprobaron una emisión de bonos por un valor de $22.5 millones para la construcción de un acueducto desde el río Owens, así como para costear otros gastos del proyecto. Con estos fondos, y gracias a una resolución especial aprobada por el Congreso que permitía que los municipios fueran propietarios de terrenos fuera de sus límites geográficos, la ciudad de Los Angeles adquirió la tierra que Eden había comprado a los agricultores de Owens Valley y se inició la construcción del acueducto, el cual fue inaugurado el 5 de noviembre de 1913.
Para dar cabida a su creciente población, el condado instituyó varios proyectos grandes de ingeniería, incluida la construcción de la presa Hoover, que canalizó hacia el condado agua proveniente del río Colorado y proporcionó electricidad mediante energía hidroeléctrica. El excelente clima de la zona hizo del condado un lugar ideal para la construcción y puesta a prueba de aeronaves, y la segunda Guerra Mundial propició la aparición de cientos de nuevas industrias, fomentando la economía de la región. Para los años cincuenta, el Condado de Los Angeles era una extensa metrópolis y estaba considerado como la encarnación de todo lo que de nuevo y moderno tenía la cultura estadounidense: una combinación de superautopistas, viviendas asequibles y oportunidades para todos.
Hoy en día viven en el Condado de los Angeles más de 10 millones de personas, repartidas en 88 ciudades y 140 áreas no incorporadas, aproximadamente. El condado continúa siendo un gigante industrial y económico, y constituye una de las comunidades de mayor diversidad cultural y étnica del mundo.